Ciudad Juárez no necesita que le expliquen sus problemas. Necesita que alguien se atreva a pensar en soluciones.

Ciudad Juárez no necesita que le expliquen sus problemas. Necesita que alguien se atreva a pensar en soluciones.

Durante años, Ciudad Juárez ha aprendido a convivir con una larga lista de problemas. Algunos son nuevos; otros llevan décadas formando parte de la conversación pública.

Hablamos de seguridad, movilidad, infraestructura, servicios, crecimiento urbano y oportunidades. Los diagnósticos existen. Las cifras también. Y muchas de las preocupaciones de quienes viven aquí no necesitan demasiada explicación: forman parte de la vida cotidiana.

Quizá el problema sea que hemos aprendido demasiado bien a hablar de lo que está mal y demasiado poco de lo que podemos hacer diferente.

Una ciudad no puede vivir solamente reaccionando

Cuando una ciudad crece, sus problemas también cambian.

Lo que funcionaba hace diez años puede ser insuficiente hoy. Las necesidades de una colonia pueden ser completamente diferentes a las de otra. Y las decisiones que parecen pequeñas pueden terminar definiendo cómo se vive una ciudad entera.

Por eso, gobernar y participar en una ciudad como Juárez debería implicar algo más que reaccionar ante la emergencia.

También significa anticiparse.

Pensar qué transporte necesitaremos dentro de algunos años. Qué espacios públicos queremos para nuestros jóvenes. Cómo podemos aprovechar mejor el crecimiento económico. Cómo hacemos que las nuevas oportunidades lleguen a más personas.

Son preguntas difíciles, pero son las preguntas que una ciudad que quiere avanzar debería estar haciéndose.

También necesitamos una conversación diferente

La discusión pública suele dividirse rápidamente.

Unos defienden. Otros atacan. Unos buscan culpables. Otros buscan justificar.

Y entre ambos extremos muchas veces desaparece lo más importante: la posibilidad de construir una conversación útil.

No se trata de ignorar los problemas ni de maquillar la realidad. Se trata de reconocerlos sin convertirlos en nuestra única forma de describir a la ciudad.

Porque Juárez también es trabajo, esfuerzo, talento, emprendimiento, cultura y personas que todos los días intentan hacer que las cosas funcionen.

Pensar diferente también es una forma de participar

Una ciudad no cambia únicamente cuando cambia una administración.

Cambia cuando sus ciudadanos empiezan a exigir mejores respuestas, pero también cuando participan en la construcción de esas respuestas.

Cambiar la conversación no significa dejar de señalar lo que está mal.

Significa atrevernos a preguntar qué sigue después de señalarlo.

Ciudad Juárez no necesita que dejemos de hablar de sus problemas.

Necesita que empecemos a hablar con la misma intensidad sobre las soluciones que todavía no hemos intentado.